TERAPIAS CONTRA EL DOLOR SIN BASE CIENTÍFICA

 

El diario El Mundo publicaba hoy la siguiente noticia:

Un estudio estima un gasto millonario en tratamientos para el dolor sin base científica

  • El uso de terapias ineficaces expone a los pacientes a riesgos y frustaciones

  • El ejercicio y la movilización manual, los únicos tratamientos con eficacia

  • Los ultrasonidos, la estimulación eléctrica o la onda corta no funcionan

  • Sólo Canarias malgasta 3 millones de euros al año en estos procedimientos

“En Canarias cada año se destinan 3 millones de euros a terapias contra el dolor de espalda que bien no han demostrado científicamente su eficacia o que directamente son ineficaces. De extrapolarse estas cifras a todo el territorio español, tendríamos el siguiente panorama: 75 millones de euros se gastan año tras año en tratamientos para combatir el dolor cervical, lumbar o de hombro y sus resultados serán como mínimo no efectivos. Son los datos de un estudio realizado por la Fundación Kovacs, la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, la Fundación Canaria de Investigación y Salud y el Instituto de Salud Carlos III “

“Un ejemplo, en el dolor cervical sólo es eficaz el ejercicio o la movilización manual pero no el láser cutáneo, la magnetoterapia, la onda corta, la estimulación eléctrica, la termoterapia o los ultrasonidos, entre otros. Algo similar ocurre en los problemas de hombro para los que sólo son eficaces las dos opciones mencionadas o en las molestias de la zona lumbar en las que sólo funciona el ejercicio para su alivio.”

“Sólo los medicamentos pasan por un sistema de evaluación previo, pero no ocurre así con la tecnología médica”

Se trata de un único estudio, no tiene el peso por tanto de una revisión sistemática, y además, ha sido realizado tan sólo en una Comunidad Autónoma, y como en todo habría que ver material y métodos. Pero espero que al menos sirva para ir destapando la verdad sobre el desfase científico existente en el área de rehabilitación y fisioterapia que hay en la sanidad pública. En gran parte, responsabilidad de la poca ética de muchos/as profesionales, donde aplican sin resultados terapias que tienen la misma efectividad que la propia evolución en el tiempo de la patología. Vamos que estar tres semanas a diario aplicando onda corta para un trastorno cervical agudo, puede reducir el dolor levemente, lo mismo que ocurriría seguramente si el paciente no realizase NADA.

Lo que a nivel personal me resulta evidente, sin que la fundación Kovacs  realice más  análisis, es que se tira mucho dinero comprando aparatos de última generación, muy caros, y no se invierte en personal (en que el personal esté formado y actualizado).  Parece olvidarse que la principal arma de tratamiento con la que contamos los fisioterapeutas es nuestra mano, para movilizar, estirar, disminuir el tono muscular, mejorar la elasticidad fascial…Y quien termina padeciendo esta pésima gestión es el paciente. Paciente al que se le acaba la paciencia y termina por no creer en la fisioterapia, ni en la medicina, y se tira en brazos de cualquier solución mágica que encuentre.

Lo triste es que esto no sucede sólo en la seguridad social, sino que a lo largo del país hubo “mucho/a listo/a” que idearon un tipo de clínicas privadas donde el método de trabajo es similar al de una factoría, atendiendo a 3-4 pacientes por hora, a quienes hacen pasar por las diversas fases de producción: infrarrojos 10 minutos, corrientes analgésicas 15 minutos, ultrasonido 5 minutos, y al final para tratamiento manual nos quedan unos 5 minutos.

Ojala la población también se vaya concienciando y busque a personas que amen su trabajo, con errores, porque nada es perfecto, pero día a día tratamos mejorar y aprender más sobre el cuerpo humano, buscando dignificar con nuestro esfuerzo una de las profesiones más bonitas del mundo.

Os dejo el enlace de la noticia noticia: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/02/15/noticias/1329311246.html?a=6b9efc0f2cd25afda1f25286b11f9a60&t=1395786425&numero#c

Autora: Fátima Fontenla Souto. Fisioterapeuta colegiada  nº: 1510