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HIPOPRESIVOS: ERRORES FRECUENTES Y CONSEJOS DE REALIZACIÓN

Durante el aprendizaje de la gimnasia abdominal hipopresiva mis alumnos suelen tener dudas sobre los beneficios que otorga esta disciplina física y por qué no son capaces de abrir bien las costillas en fase de APNEA.

El objetivo de esta entrada es mostrar visualmente cómo es una correcta técnica de ejecución respiratoria, tanto la movilidad de apertura y descenso de las costillas, como también los signos anatómicos que  delatan el efecto hipopresivo y que nos indican que la técnica se está realizando correctamente. Estos serían: abertura del arco costal, movilización del ombligo hacia dentro y hendidura en las fosas claviculares.

Los ejercicios hipopresivos nacen como una alternativa a los métodos tradicionales para tonificar la musculatura de la faja lumbopélvica sin presionar las estructuras y órganos internos.

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El método hipopresivo  engloba ejercicios posturales sistémicos que buscan la disminución de la presión intraabdominal. Lo relevante no es la cuantificación total en la reducción de presión sino la existencia de esa misma disminución en todas las cavidades del espacio barométrico: la abdominal, la torácica y la perineal que es medible con manómetros de presión intracavitarios.

Errores más comunes

Los ejercicios hipopresivos deben cumplir unos fundamentos técnicos que conviene verificar para asegurar que realmente disminuyen la presión y provocan los efectos posturales que se persiguen. Una pequeña modificación en la descripción y realización de los ejercicios puede proporcionar una alteración de los resultados o fines perseguidos, por ello es importante buscar la ayuda de un fisioterapeuta convenientemente formado en las técnicas del Dr. Caufriez.

Se pueden hallar en la literatura algunas descripciones técnicas erróneas sobre el modo de ejecutar un ejercicio hipopresivo. Probablemente la confusión se deba a la observación  del hundimiento de la faja abdominal, pues semeja una contracción voluntaria de la faja abdominal pero, la técnica es más compleja, pues en ningún momento se requiere una contracción del abdomen, sino una acción voluntaria de la musculatura inspiratoria. Esto provocaría el efecto visual tan llamativo del hundimiento abdominal mucho más pronunciado que una maniobra de contracción abdominal voluntaria.

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Otra hipótesis planteada sobre la mala interpretación de la técnica es la observación de vídeos, imágenes o incluso lecturas sobre la temática que llevan a los usuarios o técnicos a practicar en casa o en el centro deportivo el ejercicio sin supervisión o formación previa. Hay algunos casos en que incluso se llega a confundir o a añadir la técnica hipopresiva conjuntamente con los ejercicios de fortalecimiento de suelo pélvico conocidos como ejercicios de Kegel. Estos son ejercicios de fortalecimiento de los músculos del periné descritos por el Doctor Kegel (1948) para tratar disfunciones sexuales como la anorgasmia, en donde no existía una adecuada percepción de la musculatura del periné. Consisten en la contracción de la musculatura estriada del suelo pélvico, específicamente el músculo puboccígeo. Inciden sobre todo en las fibras tipo II y su objetivo es mejorar la contractilidad y fuerza del periné. Objetivo diferente es el que persigue la técnica hipopresiva cuyo fin es aumentar el tono muscular e incidir en gran medida en las fibras tipo I del diafragma pelviano

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Otros errores o interpretaciones particulares sobre el protocolo técnico se relacionan con la forma de realizar la apnea. Es el caso del estudio de mujeres con incontinencia urinaria de  Schuster y Latorre (2011) , donde el protocolo descrito para las pacientes del grupo experimental de trabajo con gimnasia hipopresiva es realizado en apnea inspiratoria, totalmente al contrario de la técnica detallada por Caufriez. Dicho autor define el ejercicio en apnea espiratoria, es decir con la expulsión total de aire. Los efectos de uno u otro ejercicio serían totalmente diferentes, pues el ejercicio en apnea espiratoria crea efectos fisiológicos particulares debido a la hipoxia y saturación de oxígeno en sangre que pueden diferir del ejercicio realizado con oxígeno. Así mismo la posición del diafragma torácico varía sustancialmente en función de la fase respiratoria y cantidad total de oxígeno pulmonar, hecho que influye directamente en la presión intraabdominal. Por ello podría no ser exactamente hipopresivo si se realiza en apnea inspiratoria.

Este error de interpretación se encuentra también en libros de prescripción de ejercicios abdominales como el caso de Sánchez (2009) o terapéuticos como el de Bosco (2012). El primero describe equivocadamente el procedimiento técnico de un ejercicio hipopresivo pues lo define como “una inspiración al tiempo que se activa el músculo transverso, sin perder la contracción muscular se expulsa el aire” (Sánchez, 2009) Esta descripción no guarda ninguna semejanza con el método hipopresivo del Dr. Caufriez. Descripción singular es la de Bosco (2012) que interpreta los abdominales hipopresivos sin riesgo “como un intento de ahuecar la parte superior abdominal, independientemente del momento de respiración”. Según la ejecución de los hipopresivos la apertura costal se realiza en el momento de apnea espiratoria, nunca en apnea inspiratoria como indican Sánchez (2009); Schuster y Latorre (2011) ni tampoco en ambas fases respiratorias como interpreta Bosco (2012).

Por estos motivos es importante acudir a centros debidamente formados. En este sentido, las descripciones erróneas o descuidos metodológicos pueden llevar a una mala praxis de los practicantes.